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¿Tienes ya una web o estás dandole vueltas? Si estás en el segundo caso, seguramente te han recomendado hacerla con WordPress, buscar alguna plantilla bonita y meterle tu contenido. Déjame decirte en ambos casos que tener una web para tu negocio no se trata de tener un contenido online, es algo que tiene que ver mucho más con tu estrategia de negocio que con WordPress, primos informáticos o plantillas. Por ello, he reunido mi experiencia trabajando diseñando y desarrollando webs y analizando webs de los competidores de mis propios clientes a la hora de crear sus marcas, ¿quieres conocer los 10 errores más frecuentes? Quédate en tu silla, sofá, sillón, cama, water, lugar random… ¡que voy a contártelo!

 

QUÉ SUPONE TENER UNA WEB

Generar una web para tu negocio va mucho más allá de WordPress, de las plantillas y del posicionamiento web. Muchas veces lo que se pierde de vista es precisamente lo esencial:la funcionalidad para que tus clientes reconozcan si eres el perfil que necesitan o no. Por ello, lo principal es tener claro que una web es una herramienta de tu negocio y no un adorno online que debe de cumplir dos requisitos generales:

  • Debe de permitir que los usuarios te encuentren en la red: tanto enfoque a crear contenidos en las redes sociales ha hecho que se olvide el objetivo principal de estar online, que un usuario busque una solución a un problema y pueda llegar a tu web a través de un resultado con tu servicio, un artículo de tu blog o una imagen de tu marca en Google Images.
  • Debe de permitirte convertir visitas en clientes: tanto el propio contenido como la forma que le damos, es decir, tu estrategia de comunicación a nivel visual y verbal, deben de estar enfocados a que un visitante encuentre en tu web los servicios o productos que necesita, captar su interés y convencerlo de que tu negocio puede darle lo que necesita y aportar mucho valor para él/ella.

La gran mayoría de sitios webs de emprendedores que comienzan (y mismos errores que yo misma cometí al empezar) se basan en pensar que cualquier usuario puede conocer nuestro negocio como bien lo conocemos nosotros y no pensar en una serie de pasos que deben de cumplirse desde el “descubrimiento” a la “solicitud de presupuesto/compra del servicio o producto”.

 

Dicho esto, veamos esos 10 errores frecuentes en la funcionalidad y contenidos de tu web.

 

1. Mala navegación y diseño defectuoso

El peligro de hacer una web si tener conocimientos de usabilidad, diseño y desarrollo es meter la pata en elementos que condicionan que tu visitante encuentre algo de valor en tu web e incluso que consiga verla. He visto muchísimas webs que tardan más de 10 segundos en cargar o al cargar te plantan lo primero un pop-up que no consigues cerrar. Los pop-ups que ocupan toda la pantalla están penalizados por Google, por cierto. Coger demos de plantillas de WordPress y adaptar cosillas, se nota, sobre todo si tienes botones que no enlazan a ningún sitio o te dejas imágenes de fondo o de ejemplo que no tienen nada que ver con tu marca. En tu web todo debe estar por una razón y tener un discurso gráfico coherente. Lo contrario hace que la experiencia de navegación sea mala, que tu visitante se vaya a encontrar lo que busca a otra web y tener una herramienta que no te sirve de nada.

 

2. No hablarle a tu público objetivo

¿Para qué quieres una web si no es para conectar con tu público objetivo? Piénsalo. Tu web es una herramienta que actúa de filtro, de “escaparate” de presentación en un entorno online, tu casa digital donde puedan visitarte y conocer qué ofreces y por qué eres la opción que necesitan. Tu web es una herramienta más de tu trabajo, tu negocio y tu estrategia de marketing. Tus clientes potenciales necesitan saber con facilidad y sin lugar a dudas: quién eres, qué haces, cómo les puedes ayudar y cuál es el beneficio obtienen con tus servicios o productos. Además, una vez conoces a tu público objetivo, construir un tono y un discurso que te permita conectar con ellos es un elemento clave para establecer un “feeling”, trabajar la empatía y demostrar que entiendes qué necesita y que representas sus valores.

Web diseñada y desarrollada para Womanlift. © LLLU – 2019

 

3. No implementar una identidad de marca

Si has invertido en el diseño y estrategia de tu marca de manera profesional y tienes tu manual y tus recursos de identidad, elige a diseñadores y desarrolladores web profesionales y respetuosos con dicho diseño para que no maten tu inversión en Branding antes de poder rentabilizarla.

Comparativa del diseño de la marca de Wellness Real, en mi estudio LLLU y su web realizada por On Desarrollo y Noradriana

 

Te pongo por aquí un ejemplo, la web de la marca Wellness Real. Esta marca la creé para mi cliente y le entregué su manual y sus recursos identitarios, elementos clave para poder darle continuidad a su identidad de marca. Tras realizar su marca, el presupuesto de mi estudio del servicio de Diseño y Desarrollo Web para su web corporativa se le salía de números a mi cliente (cosas completamente normales) por lo que acudió a otro estudio para que le desarrollaran la web: On Desarrollo. En este estudio de desarrollo web junto con su diseñadora Noradriana realizaron la web respetando las pautas estilísticas y los elementos identitarios de su marca, además mantuvieron una sensación dinámica y un enfoque en el entrenamiento que consigue transmitir una buena imagen para los visitantes de su web. Me gusta hacer referencia siempre a este ejemplo porque es la única web desarrollada para un cliente al que le he generado su marca donde se respetan y continúan los elementos identitarios (composiciones, colores, tipografías, estilos fotográficos, etc.) incluso para componer nuevas imágenes y generar nuevos iconos. ¿Cuál es el elemento que hace esto posible? Una auténtica diseñadora gráfica y web que respeta el manual y la inversión que el cliente ha hecho en su Branding. Solo un diseñador real gráfico/web sabe interpretar y respetar las pautas establecidas en un manual de marca.

 

4. Mala redacción

Estás trabajando tu marca, toda tu imagen ante los ojos de tus clientes potenciales que te garantice tu posicionamiento y que te elijan como la opción que necesitan… ¡no la cagues en los textos! No redactes a la ligera, párate a leer, cuida la ortografía y define bien todo aquello que pueda dar lugar a dudas. La imagen no es solo lo visual, sino el cuidado y el uso que hagamos del lenguaje. La profesionalidad no se dice, se demuestra. No te pases con colegueos que no vienen al caso o redactes como en WhatsApp. Tampoco redactes tal cual suenan las frases en tu cabeza, presta atención a las pausas y la entonación, usa adecuadamente las comas, los puntos y los saltos de párrafo y, sobre todo, construye un tono y un discurso para tu marca.

 

5. No pensar en SEO

Es de vital importancia trabajar el SEO en cada página y en nuestro blog enfocados en facilitar que Google entienda de qué especialidad va nuestro negocio y con qué tipo de búsquedas debemos de aparecer. Hay que prestar atención a textos, imágenes, optimización, palabras clave, enlaces, etc. Invertir tiempo y esfuerzo en un SEO natural te quitará de la necesidad de pagar por aparecer en los anuncios de Google.

Web diseñada y desarrollada para Tips for Fit. ©LLLU – 2018

 

6. Demasiada paja o demasiado escueto

Un error muy frecuente en las webs es pecar tanto por exceso como por defecto en cuanto a dar respuestas de a qué te dedicas y por qué deben confiar en ti como profesional. He aquí dos vertientes erróneas.

1. Contar tu vida sin un motivo claro

Un nuevo visitante a tu web está esperando que le cuentes a qué te dedicas y si puedes dar solución al problema o necesidad que tiene. Si te lías a contar tu día a día y tu filosofía de vida pero no le indicas cuales son tus servicios, cuál es tu especialidad, qué puedes hacer para resolver sus problemas, etc., todo se queda en paja y tu visitante se irá. Piensa en negocio, estás en tu web de negocio y no en tu libro de biografía.

2. Ser tan escueto/a que no respondes a lo esencial

“Soy X, hago X cosa y servicio 1, 2 y 3”. Al igual que el error anterior, tienes que tener claro que le estás hablando a una persona real que está al otro lado de una pantalla y no te conoce, debes “venderte” lo mejor que puedas para conseguir ser la opción que elija para solventar su problema o necesidad.

Web diseñada y desarrollada para Sergio Espinar. © LLLU – 2017

 

 

7. No implementar filtros y búsquedas

Ya no es un secreto que si quieres aportar valor y atraer tráfico a tu web, un blog especializado en tu actividad es la mejor opción. Ojo, especializado, no blogs de “este finde he estado en Madrid y me lo he pasado chupiguay”. Si realmente estás dedicando tus energías a crear un blog de calidad donde tus usuarios resuelvan dudas y se interesen por tus servicios, no debes pensar en los artículos (posts) de manera aislada, sino en conjunto:

  • Crea categorías
  • Visibiliza filtros y “lupas” para buscar términos
  • Genera secciones con los posts más vistos o más recientes
  • Deja claro para qué perfiles está dedicado y por qué es de utilidad tu blog
  • Busca generar diálogo.

En definitiva, haz que un usuario pueda navegar y saltar de un contenido a otro con facilidad, fluidez y buscando lo que le interesa.

 

8. Responsividad

La herramienta que todos llevamos en el bolsillo todo el día y nos permite buscar y curiosear lo que nos interesa es el móvil, una realidad completamente innegable. Asegúrate de comprobar cómo se visualiza tu web en móviles, ya que será la mayor vía de entrada de tus usuarios pero tampoco descuides la visualización en tablets y otros ordenadores con una pantalla mayor o menor que la tuya. Textos cortados, botones gigantes, fotos minúsculas, enlaces tan pequeños y juntos que cuesta pulsarles con el dedo, espacios gigantes por un lado o reducidos por otro, webs que en pantallas de 15” se ven estupendas y en iMacs de 27” todo se alinea a ambos lados de la pantalla… Esta lista es interminable, todo ello resulta tedioso si impide una buena navegación y experiencia de usuario y por supuesto puede espantar a tus visitas.

 

Web diseñada y desarrollada para My Personal Food. ©LLLU – 2017

 

9. No cumplir la ley del tratamiento de datos

Hay dos cosas a las que te obliga la ley y que muchos se pasan por el pito del sereno:

1. Cumplir a rajatabla el Reglamento General de Protección de datos: en todos y cada uno de los formularios de contacto o suscripción tus usuarios deben de consentir de forma explícita tu política de privacidad con un checkbox diciendo que “sí”, y por supuesto deben tener acceso a ese texto de política de privacidad para ver qué uso haces de sus datos personales. Esto es una de las cosas a las que, repito, te obliga la ley como propietario de tu web.

2. Si alguien te contacta para consultarte algo y no se ha suscrito de forma expresa a tu newsletter o novedades, tu no puedes enviarle emails promocionales, spam, etc. y por supuesto tampoco ceder esos datos a terceros.

 

Web diseñada y desarrollada para Connecting Translations. ©LLLU – 2019

 

10. Obsolescencia y descuido

Hay dos formas muy generalizadas de transmitir que no le estás prestando atención a tu web ni a los visitantes de la misma:

 

1. No mantener tu web funcional y actualizada: obsolescencia

– Plugins en WordPress que han dejado de funcionar.
– Feeds de redes sociales y mapas que no se muestran.
– Botones, enlaces y formularios que no llevan a ningún sitio.
– Inactividad y obsolescencia en productos y servicios.
– Textos como imágenes que Google no puede reastrear y que se muestran minúsculos e ilegibles en el móvil.
– Certificado de seguridad SSL (candadito verde) no instalado para dar seguridad en la web.
– No correlación entre contenidos y sin un buen orden de lectura.
– Imágenes pixeladas.

Y un largo etcétera, tu web debe estar actualizada y su funcionalidad constante debe estar garantizada a través de un mantenimiento periódico. No hay nada que perjudique más a tu web que pensar que es algo que se queda inmutable y que no le afecta el paso del tiempo tras meses o años sin revisión (elementos que dejan de funcionar, hackeos, etc.). Por ello es tan importante el mantenimiento web y dejarlo en manos de buenos profesionales, esto es un artículo interesante para más adelante.

 

 2. No demostrar que te preocupas por cumplir las expectativas de tus visitantes

“100% profesional”, bla bla, “encontrarás estás soluciones”, bla bla, pero luego ni dejas claras las ventajas de tus servicios, cómo funcionan, cómo contratarlos, ni estableces los siguientes pasos tras convencer a tu usuario ni le facilitas vías de contacto, ya sea con un formulario o un email. Hablando en plata, ¡le dejas tirado! Se queda confuso y sin saber qué tiene que hacer, tu debes guiarle y currar mucho para que todos los caminos en tu web sean claros: para contactar contigo, para suscribirse a tu blog, para contratar un servicio, etc. ¡pon el foco y piensa en tu usuario!

 

Como ves, tener una web va mucho más allá de tener un dominio, un hosting, unas cuantas páginas y mostrar quien eres, es algo que necesita tanto de estrategia como de funcionalidad para conseguir ser una herramienta más en tu negocio de productividad, marketing y venta de tus productos/servicios. Además, una vez realizada, es un “organismo vivo” que requiere de mantenimiento y actualización de sus componentes (WordPress, la plantilla, los plugins, las medidas de seguridad, etc.), porque de nada sirve realizar bien todos estos pasos y dejas tu web olvidada y al año te la encuentras hackeada y con anuncios porno en tu dominio web, ¿verdad? ¡Cúrate de espantos y realiza esta inversión con cabeza!

 

 


 

¡Hasta aquí el artículo!

Espero que te haya sido de utilidad este artículo y hayas podido descubrir muchas cuestiones relacionadas con el papel que desempeña tu web en tu estrategia de negocio y el filtro que supone para tu captación de clientes.

¿Tienes alguna duda que pueda resolverte? Estaré encantada de ayudarte 🙂

¡Te espero en los comentarios! ¡Un abrazo!

 

 

Patricia Rueda Sáez

Creo marcas para impulsar a emprendedores y que consigan que su negocio sea visible a través una marca única, funcional y atractiva, para que ganen relevancia y competitividad. Soy graduada en Diseño Gráfico y Técnica Superior en Gráfica Publicitaria.

2 Comments

  • Irina Casablanca dice:

    Muy útil el artículo 😀 Hay muchas cosas que no hago bien del todo por lo que veo, así que tendré que intentar solucionarlo jejejej.

    Una de las que peor llevo es la de la obsolescencia… Tengo que volver a ponerme las pilas para mejorarla.

    Muchas gracias por toda la información 😀

    • ¡Muchísimas gracias por tu comentario! ¡Me alegro mucho de que te sea de tanta utilidad!

      Bueno, no te preocupes, realmente son cosas que se pueden ir arreglando poco a poco 😀 Quizá el tema de los mantenimientos tanto de la propia web como del propio contenido es lo más importante junto con la ley de protección de datos, para que periódicamente sepa uno que la web está “sana” y que la información que uno encuentre no esté obsoleta por servicios que ya no existen, productos descatalogados, etc. Espero poder escribir pronto con Alberto un artículo sobre el mantenimiento que pueda ser de utilidad 💪🏻

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